Contigo descubrí el valor de un adulto mayor. #RespetaAlAdultoMayor

Hoy es 29 de Mayo y se celebra el Día del adulto mayor, momento para promover el respeto a esta etapa, y valorar el gran esfuerzo de nuestros adultos mayores al habernos permitido tener a nuestros padres, de modo que todo se resumen en ¿Qué sería de nosotros sin nuestros abuelos?

No diré que entregué mi vida a los últimos meses de un ser a quien amo muchísimo, pero el tiempo que estuve en su vejez, fue vital para entender el gran valor que tiene un adulto mayor, como lo fue mi abuela, y fue tanto el apego y el amor porque no llegué a conocer a mi abuela materna, de modo que solo la conocí a ella, y experimenté cosas muy bonitas a su lado y de su mano.

Es impresionante ver como un ser lleno de tanta energía, vida, ganas de seguir, de enseñar, de aprender, de un momento a otro puede ser tan frágil, tan delicado, es impresionante ver como aumenta su necesidad de ser atendido, amado, respetado y tomado en cuenta. Cuando vi que le ganaba la muerte, que ya los años se mostraban cansados, y que le costó levantar su voz, seguir caminando, e inclusive despertar, empecé a reflexionar sobre ¿Por qué tantos abuelos están en las calles, abandonados en casas hogares, maltratados por gente que no tiene sensibilidad ni compromiso? ¿Qué pasa por la mente de aquellos que probablemente un día les dio muchísimo más de lo que ellos hoy reciben?

Desde que se fue mi abuela, y mucho antes de eso, no puedo encontrarme una abuela en la calle, y dejar de pensar en si fuese ella, en qué hubiese sentido, en qué sentirá ese ser maravilloso que deambula en las aceras, que está abandonado, que si bien le falta ropa, le falta abrigo o alimentación, le falta lo más importante que es el amor de sus familiares. Me indigna pensar si en nuestra juventud, el amanecer en un sitio a expensas de todo nos produce frío, temor, inseguridad, cuan extenso e infinito y profundo es ese frío, ese temor y esa inseguridad para un abuelo o abuela que carga con 60, 70 u 80 años de edad y vive en la calle.

Hay que amar a nuestros adultos mayores, respetarles, tomarlos en cuenta y agradecerles, porque siempre han de ser una mina de aprendizaje. Si nos proponemos una vida sana, una vida llena de retos, es probable que nos toque también ser adultos mayores, y no podemos olvidarnos de esa frase de que “todos vamos a esa etapa”.

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