Quéjese menos y trabaje más.

Sin duda alguna Venezuela se ha vuelto el país de las oportunidades frustradas, carecen los sueños y las esperanzas, y el clamor que une a muchos es ¡me voy del país!, eso nos deja mucho que pensar, pero como es evidente, el tiempo de pensar (y esperar) se ha agotado, por lo que es momento de trabajar, de quejarse menos y trabajar más, es momento romper con esa idea de dejar nuestro futuro en manos de políticos, que siendo de oposición o siendo de oficialismo, son casi lo mismo.

Oigo con mucha frecuencia gente que se queja del país, pero no hace más que criticar, ignorar y desconocer, gente que se queja de la situación crítica del país y no hace nada más que insultar, ofender, desconocer, gente que se queja de la situación del país, y al final se ha vuelto indolente, apática y frívola. Lo peor de todo esto, es que son muchos quienes se quejan y no se dan cuenta de que hay quienes padecen con mayor intensidad la crisis que agobia al país y teniendo la oportunidad de hacer algo, no lo hacen porque ayudar al otro caducó en Venezuela.

Si para aquel venezolano que tiene los medios para marcharse del país la situación está difícil, no se imagina como lo está para aquel que no tiene pasaje para trasladarse a su sitio de trabajo, o aquel que para ahorrar el dinero debe caminar largos kilómetros expuesto a situaciones de inseguridad, si está difícil la situación para el que tiene carro y no consigue repuestos, imagínese como lo está para el que ni el salario de todo el año, ni las prestaciones, ni todos los bonos juntos le da para comprarse un carro y le toca andar en el metro, salir a las 5AM para poder llegar a su destino, lidiar con el desastre, la violencia, el descontrol en las estaciones de Plaza Venezuela, Chacao o Altamira o andar en camioneta en medio de zozobras y atracos.

Si está difícil la situación para el que le toca hacer colas y comprar los productos, o para aquel que debe comprar al doble o al triple del valor original a los buhoneros, imagínese como está para el que no puede hacer cola porque no le alcanza el dinero o porque para garantizar su empleo no puede movilizarse a estar tres horas o más en una cola. Si está difícil el país, para quien tiene una empresa, gana más de cinco mil bolívares semanales y/o tiene entrada permanente de dinero, imagínese para aquel que está desempleado, para aquel que gana un sueldo mínimo o que hace milagro con el dinero que recibe en las cosas que se dedica ocasionalmente.

En conclusión, no es que tenga usted que ver que el país está bien, sino reconocer que hay quienes necesitan más de lo que piensa, hay quienes padecen mayores necesidades, y aún así persisten en la lucha, mantienen el deseo de trabajar, centrarse en sus objetivos y hacer cosas de valor por una mejor sociedad. Si aún el país te permite satisfacer tus necesidades básicas ¿Por qué no ocuparse un rato en hacer algo positivo? ¿Por qué no ocuparse en contagiar a otros a ser agentes activos de transformación? ¿Será que nos hemos vuelto tan indolentes?

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