Cuando te das cuenta tarde

Hay algo que en la vida pocos son capaces de aprenderlo; “disfrutad en vida que una vez muerto nada se siente”, y como siempre complemento con mi interrogante ¿De qué sirve demostrar el esfuerzo por una persona que no te oye, que no te siente, o que no te responderá una vez que ha fallecido? ¿De que sirve demostrar esfuerzo por comprar el mejor servicio funerario cuando en vida no fuiste capaz de demostrar el cariño y la gratitud hacia esa persona? Una vez que pisas el último escalón de la vida, en adelante todo es voluntad de Dios, desde allí solo queda aflorar las cientos de miles de formas de vivir o por el contrario, evadir el luto, el duelo y el dolor producido por la pérdida.

Muy pocos logran atender la perdida de un ser querido como el surgimiento de una interrogante clave en la existencia ¿Cuanto he hecho, cuanto he dado, cuanto tengo y como iré a estar al llegarme este momento? Y reiniciar el proceso de pensar y vivir en minutos para mapear lo que nos falta para lograr nuestra misión de vida. En el poco tiempo, pero las grandes experiencias, además de las lecturas y conversaciones, he aprendido que hay realidades en las que los que valoramos, nos esforzamos, nos entregamos y ejercemos el rol que nos compete disfrutamos del momento en que ese ser querido VIVE, y por otro lado los que no saben el valor de la existencia, del amor en vida, del demostrar y estar en la vida de esa persona, les toca disfrutar del momento en que la misma MUERE. Es un tanto contradictorio porque es ese el momento en el que dicha persona se duerme en el profundo sueño de la vida, para descansar frente a una misión cumplida, y nosotros frente a su cuerpo agradecer a Dios cada una de las cosas que nos permitió vivir.

Con todo esto, cuando te das cuenta del porque el que esta presente en la muerte, estuvo ausente en la vida, te encuentras con que perdieron el tiempo en el rencor, en la blasfemia, en el conflicto, en su yoismo mal procesado y manejado, en su vida paralela, en su soledad, en su mundo de desidia, y en muchisimos casos, y peor aún, pendientes de fortunas, herencias, casas, objetos, pertenencias, olvidando las vueltas que da el mundo, olvidando que la necesidad que pudiste o debiste subsanar, puede volverse en la necesidad que te tocará enfrentar frente a las irremediables vueltas que da el mundo.

En Twitter @eduKcion

Publicado desde WordPress para BlackBerry

Publicado desde WordPress para BlackBerry

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s